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ACTIVIDAD FISICA Y GENES

Como todo en nuestro cuerpo, la actividad física y sus efectos también se encuentran programados y regulados por la genética, en algún momento hablamos que  las baterías de nuestras células son los orgánulos llamados MITOCONDIRAS, en ellas se quema la glucosa y las grasas para generar las unidades de reserva energética que se llaman ATP

Entendiendo esto, cuanto más mitocondrias tienen nuestras células, mas poder de quemar glucosa y grasas tendrán nuestras células, más energía generaran, y más carga tendrán las baterías de nuestras células

Hasta hace podo creíamos que las MITOCONDRIAS eran un número fijo en las células determinadas genéticamente, pero con el descubrimiento del genoma, nos hemos dado cuenta que como muchas otras cosas, la epigenetica, modifica la expresión de nuestros genes, interfiriendo en la función, de esta forma sabemos que el tipo de ejercicio que realizamos, modifica la expresión de los genes y se generan mayor número de mitocondrias en nuestras células musculares sometidas a algunos tipos de ejercicio físico, con lo cual si logramos entender que ejercicio nos aumenta el número de mitocondrias, sabemos que ejercicios queman más grasa y glucosa

CONCLUSIONES

El ejercicio tiene una importancia crucial para los individuos con resistencia a la insulina o diabetes. Según nuestros conocimientos actuales, el efecto beneficioso más agudo del ejercicio radica en un aumento de la capacidad de inducir la captación de glucosa que es independiente de la insulina. Un importante efecto beneficioso a largo plazo del entrenamiento físico es el aumento de las capacidades oxidativas en el músculo esquelético, y probablemente también la transformación de los tipos de fibras musculares.

La actividad contráctil y la insulina son los estímulos más potentes y fisiológicamente relevantes del transporte de glucosa en el músculo esquelético. Aunque se han realizado avances importantes para descifrar la vía de señalización de la insulina que conduce a la translocación del GLUT4, la identificación de las señales que intervienen en el transporte de glucosa estimulado por la contracción ha resultado difícil debido a que hay un conjunto cada vez más amplio de datos que sugieren que hay múltiples cascadas de señalización que intervienen en los efectos metabólicos de la contracción. Concretamente, la evidencia reciente sugiere que la familia CaMK de proteincinasas y las aPKC pueden intervenir en la regulación de la captación de glucosa estimulada por la contracción. Aunque las señales proximales que conducen al transporte de glucosa estimulado por la contracción y al estimulado por la insulina son claramente distintas, los estudios recientes han indicado que se produce una reconexión o convergencia de estas señales en el AS160.

El entrenamiento físico induce un aumento de la capacidad oxidativa y cambios del tipo de fibra en el músculo esquelético, adaptaciones éstas que tienen una importancia crucial para reducir los ácidos grasos libres y el riesgo de resistencia a la insulina y diabetes.

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