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TEST MELISA HIPERSENSIBILIDAD A METALES IMPLANTADOS

La exposición continua a los metales en la joyería, los implantes dentales y amalgamas, cosméticos, prótesis articulares, marcapasos, o incluso a las monedas, puede conducir a problemas de salud, ya que puede causar una reacción alérgica (Hipersensibilidad tipo IV). El test MELISA es un análisis de sangre que permite detectar qué personas sufren un proceso de estas características y determinar frente a qué metales el cuerpo produce un rechazo con el fin de tomar las medidas oportunas.

Los síntomas típicos de la alergia a metales son la fatiga crónica y la inflamación. Por ejemplo, una alergia al níquel puede producir enrojecimiento y picor de la piel cuando entra en contacto con los objetos que contienen níquel, como relojes, botones de pantalones vaqueros o joyas baratas. Otro signo puede ser la aparición de síntomas de gripe un día o dos después de la exposición a alguna amalgama a través de un trabajo dental.

La alergia a metales es común en pacientes con diversas enfermedades que afectan la piel (psoriasiseccema), enfermedades autoinmunes (esclerosis múltiple, lupus eritematoso sistémicotiroiditissíndrome de Sjögren) y enfermedades gastrointestinales. Los pacientes con síntomas de fatiga profunda de etiología incierta (fibromialgiasíndrome de fatiga crónica) pueden sufrir alergia inducida por metales.

Es importante diferenciar entre la alergia a metales y toxicidad de metales. El test MELISA no mide los niveles de metales en el cuerpo; mide si el paciente está sufriendo un proceso de hipersensibilidad tipo IV o no. En caso de intoxicaciones por metales pesados hay que sobrepasar unos niveles de concentración de dichos metales en los diferentes tejidos para empezar a tener problemas. Para las personas alérgicas, no existe un límite de “seguridad”. Incluso las trazas de una sustancia pueden causar o agravar problemas de salud si la sustancia desencadena una reacción inmunológica.

MELISA es un acrónimo de Memory Lynfocyte Immunostimulation Assay.
Es decir: Ensayo de Inmunoestimulación de Linfocitos de Memoria.

¿Qué es la alergia retardada o hipersensibilidad tipo IV?

El sistema inmunitario es necesario para defendernos contra las infecciones. Sin embargo, las respuestas inmunitarias son capaces de causar lesiones tisulares y enfermedades, esta situación se puede presentar cuando la respuesta se dirige frente a nuestros propios tejidos, lo que se conoce como autoinmunidad, o cuando se produce una reacción mal regulada o descontrolada frente a moléculas externas, lo que se conoce como reacciones de hipersensibilidad.

Las reacciones de hipersensibilidad se clasifican en función del principal mecanismo inmunitario responsable de la lesión tisular y de la enfermedad:

Las hipersensibilidades I, II y III están mediadas por la síntesis de anticuerpos, ya sean IgE o IgG. Sin embargo la reacción de hipersensibilidad tipo IV no supone un aumento en la síntesis de anticuerpos, sino que implica un aumento de la actividad celular de los linfocitos T (Glóbulos blancos) frente a antígenos ambientales. Este aumento de actividad celular implica un incremento en la liberación de mediadores proinflamatorios responsables de la sintomatología.

Este tipo de reacciones de hipersensibilidad no se pueden diagnosticar mediante los métodos clásicos basados en la cuantificación de los niveles de anticuerpos IgE o IgG específicos ya que no se produce un aumento de los mismos durante el proceso. El test MELISA es una prueba de laboratorio reconocido y aprobado en el que se valora la actividad celular de los linfocitos mediante dos métodos simultáneamente.

El test MELISA es el único análisis de sangre validado científicamente para diagnosticar hipersensibilidad tipo IV.

Se realiza bajo licencia concedida por la Fundacion MELISA. La técnica se realiza bajo la supervisión de la Fundación y la tecnología está protegida por la marca registrada para asegurar que todas las pruebas se realicen con el mismo método y sean de alta calidad.
Preguntas más frecuentes

¿Qué es una alergia frente a metales?

Muchos metales cotidianos pueden causar una reacción alérgica de tipo IV en personas genéticamente predispuestas. Esta alergia es mediada por los linfocitos T (células blancas de la sangre) que han tenido contacto previo con un determinado alergeno (linfocitos de memoria). Cuando se exponen al alergeno sensibilizante, estos linfocitos de memoria responden mediante la ampliación (transformación de linfoblastos) y dividiendo (proliferación). Las células recién formadas (células efectoras), junto con sus citoquinas secretadas, median la reacción alérgica resultante.

¿Qué síntomas pueden indicar una alergia al metal?

El síntoma clásico de la alergia a los metales es la dermatitis de contacto (eccema). Además de los síntomas locales, la exposición crónica a metales puede causar una amplia gama de síntomas sistémicos. Alergia a los metales ha sido implicado en la etiología del síndrome de fatiga crónica (SFC), esclerosis múltiple (EM), la fibromialgia y la sensibilidad química múltiple (SQM).

 

¿ Qué metales pueden inducir una alergia?

Los alérgenos metálicos más frecuentes son el níquel, oro, paladio, diversos compuestos de mercurio, cobalto y cromo. De vez en cuando, otros metales pueden inducir respuestas positivas en el test MELISA, por ejemplo, berilio, titanio, estaño, platino y cobre.

 

¿En qué elementos cotidianos o productos médicos se pueden encontrar metales alergénicos?

Joyería, restauraciones dentales e implantes, cosméticos, prótesis de articulaciones de metal, stents vasculares, monedas, alimentos, medicamentos, tabaco, etc. Para más información consulte Selección de metales a analizar.

 

¿Representan ciertas ocupaciones un riesgo especial para la inducción de una alergia al metal? 

(Nota: esta lista no es exhaustiva).

  • Industria de la construcción (albañil, encofrador): el cromo, el cobalto.
  • Minería: el cromo, el cobalto.
  • Electricista, fotógrafo: cromo.
  • Construcción de aviones: berilio.
  • Peluquería, estética: níquel, titanio.
  • Galvanizadores: níquel, cromo, cobalto, mercurio.
  • Industria del caucho: cromo, cobalto.
  • Empleada del hogar: níquel.
  • Industria de la madera y papel: el cromo.
  • Zapatero: cromo.
  • Pintor: el cromo, el cobalto.
  • Trabajador del metal: cromo, níquel, cobalto.
  • Industria textil, dentista, técnico dental: níquel, mercurio.

 

¿En qué campos de la medicina puede una alergia a metales jugar un papel importante?

Medicina general, odontología, alergología, medicina del trabajo, traumatología, dermatología, medicina interna, pediatría y medicina ambiental.

 

¿Cómo se diagnostica una alergia al metal?

Con una prueba de de parches cutáneos o de manera más objetiva, sensible y segura, con el test MELISA.

 

¿Está la prueba MELISA validada clínicamente?

Sí, durante el desarrollo de la prueba por la Prof. Vera Stejskal, así como en los estudios de seguimiento por otros.

 

 

¿Qué material es necesario para la prueba MELISA?

Un laboratorio MELISA necesita 20-40 ml de sangre en función del número de metales a analizar. La sangre se ha de elaborar en tubos especiales que contienen citrato de sodio (un anticoagulante). El paciente no debe tomar ningún medicamento inmunosupresor ya que puede afectar los resultados del examen. Ejemplos de tales medicamentos son esteroides, medicamentos para la alergia, la medicina anti-inflamatoria, analgésicos, etc.

 

¿Cuánto tiempo dura la prueba MELISA?

Los resultados están normalmente disponibles aproximadamente 7 días después de la recepción de la muestra

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