El factor de crecimiento 1 tipo insulina (IGF-1) en la leche de las vacas es un factor de crecimiento que se encuentra en forma natural en la leche, para estimular el crecimiento de los terneros, sus crias, que deberán aumentar de 25 a 250 kg en termino de 18 meses, en aquellos países no europeos ya que en Europa se encuentra prohibido la utilización de hormona de crecimiento bovino, este IGF! Se encuentra multiplicado en sus concentraciones. El IGF-1 bovino es químicamente idéntico al de los humanos y puede alcanzar el torrente sanguíneo de los consumidores de leche. El IGF-1 es una poderosa hormona de crecimiento que ha sido recientemente asociada con el cáncer de mama y de próstata. Un estudio publicado en The Lancet mostraba un riesgo 7 veces superior de cáncer de mama entre mujeres pre-menopáusicas con los mayores niveles de IGF-1 en su sangre, mientras que un estudio sobre el cáncer de próstata publicado en la revista Science halló un riesgo 4 veces superior entre varones con la mayor tasa de IGF-1. Aunque no se ha establecido una relación causal, estos hallazgos ponen en cuestión lo acertado de usar un producto sin beneficios manifiestos para los consumidores.

Al menos los consumidores europeos, donde actualmente existe una moratoria sobre el uso de la rBGH (o rBST – Somatotropina Bovina como se llama aquí), pueden estar tranquilos de que su leche no contenga altos niveles de IGF-1. Pero no que el producto este libre de este factor ya que es natural en el su presencia

Sin lugar a dudas nuestro sistema esta diseñado para recibir los estimulantes de la leche materna para crecer en proporción adecuada a nuestra genética y biología de 3 kg a 75 en 18 o 20 años y no  el beber un factor que estimula el crecimiento de 25 a 250 kg en 18 meses

En niños donde no es posible la nutricion con leche materna que no solo es la ideal en contenido de este factor sino en bacterias necesarias para una microbiota sana, proteínas en rango adecuado, y macro y micronutrientes de calidad optima, como asi también agonistas inmunes adecuados, NO ES UNA OPCION LA LECHE DE VACA POR EXCESO, PERO TAMPOCO LAS VEGETALES POR DEFECTO, en estos casos la leche de cabra suele ser la mas parecida en términos fisiológicos a la leche materna, aunque la calidad y cantidad proteica es diferente y también se pueden presentar reacciones alérgicas aunque menos que con la de vaca como es muy normal la alergia a la proteína de vaca ALPV, con lo que se aconseja consultar con el pediatra, pero la línea general es el consumo en dilusion

 ¿qué hay sobre el resto de problemas relacionados con los productos lácteos? Entre ellos están:

  • el muy bajo nivel de hierro de la leche de vaca, que la convierte en alimento no adecuado para los niños
  • una fuerte correlación entre el consumo de lácteos y la diabetes infantil
  • la intolerancia a la lactosa (incapacidad de digerir la lactosa, azúcar de la leche), especialmente entre individuos de ascendencia asiática o africana, que provoca diarreas y gases intestinales
  • las alergias alimentarias, el asma y las infecciones respiratorias
  • la enfermedad cardíaca (los lácteos son una de las principales fuentes de grasa saturada)
  • la contaminación de la leche de vaca con residuos de antibióticos y pesticidas

Incluso los publicitariamente exagerados niveles altos de calcio de la leche de vaca pueden tener sus pros y sus contras. De hecho, el calcio es mejor absorbido de alimentos vegetales como la col rizada, mientras que los lácteos parecen tener poco efecto sobre la incidencia de la osteoporosis (la pérdida de densidad de los huesos) y las dietas ricas en proteínas, especialmente proteínas animales, acentúan la pérdida de calcio. Por tanto, la leche de vaca ciertamente puede que sea el alimento perfecto de la naturaleza – pero sólo para los terneros.

Las proteínas de la leche se dividen en tres grupos: Las caseínas, las proteínas del lactosuero y las que forman parte de la membrana del glóbulo graso. Estas últimas representan solamente del orden del 1% del total de la proteínas de la leche

Las caseínas son las principales proteínas de la leche. Se sintetizan exclusivamente en la glándula mamaria, y en la leche se encuentran en su mayor parte formando agregados multimoleculares conocidos como “micelas de caseína”. En la leche de vaca, la caseínas representan alrededor del 80% del total de proteínas, es decir, de 25 a 28 gramos por litro de leche. En la leche humana la presencia de proteínas del lactosuero es mucho mayor, de tal forma que las caseínas son solamente del orden de la mitad de las proteínas totales, entre 5 y 8 gramos por litro, también existen proteínas de lactosuero ricas en leucina en cambio de la caseína que es rica en glutamina ( aminoácido por  el que las células neoplásicas tienen mucha avidez)


Desde el punto de vista de la estructura, en la leche bovina (y en la mayoría de las leches de otras especies) existen cuatro caseínas, conocidas como αs1, αs2, (la s del subfijo indica que son “sensibles” al calcio, es decir, que pueden precipitar al asociarse con él) β y κ. Las llamadas “caseínas γ” son simplemente fragmentos de la caseína β producidos por proteolisis por la plasmina. Todas las caseínas tienen variantes genéticas, producidas por sustitución de aminoácidos y en algunos casos por delección.

Existen diferencias en la proporción que representa cada tipo en el total de las caseínas. De entre las especies más comunes, las mayores diferencias se encuentran en el cotenido de caseína κ que representa el 3% de las caseínas de leche de búfala, el 13% de las de la leche de vaca y el 26% de las de la leche humana.

En las alfas y las betas esta la gran diferencia entre la cabra y la vaca

Caseína αs1

La caseína αs1 es la mayoritaria en la leche de vaca. La variante más común tiene 199 aminoácidos en su secuencia, con 8 ó 9 grupos fosfato. Desde el punto de vista estructural, está formada por tres regiones hidrofóbicas, con dos de ellas situadas en los extremos (aminoácidos 1-41, 90-113 y 132-199), y una zona muy polar (entre los aminoácidos 42 y 80), en la que se encuentran todos los grupos fosfato menos uno, lo que le da una carga neta negativa muy importante al pH de la leche (alrededor de 6,6). La caseína αs1 de vaca contiene 17 restos de prolina, distribuidos a lo largo de toda la cadena, lo que hace que tenga muy pocas zonas con estructura secundaria organizada. La asociación con otras moléculas de caseína se produce a través de interacciones hidrofóbicas en las que está implicada fundamentalmente la zona situada entre los aminoácidos 136 y 196.

Caseína αs2

Esta caseína está formada, en la vaca, por 207 aminoácidos Se conocen varias variantes genéticas, y también varias variantes en el grado de fosforilación. La máxima fosforilación afecta a 12 serinas y una treonina. Esta caseína tiene un puente disulfuro entre las cisteínas que ocupan las posiciones 36 y 40 de la secuencia, y es más hidrofílica que la caseína αs1, con tres regiones de carga neta negativa, una de ellas en el extremo N-terminal. En la zona del extremo C-terminal se sitúan aminoácidos hidrofóbicos y con carga neta positiva.

Caseína β

La caseína β es la caseína más hidrofóbica, y presenta además estructura particular, con una clara división en dos zonas. La que corresponde al extremo C-terminal es particularmente hidrofóbica, mientras que los aminoácidos más hidrofílicos, y todos los grupos fosfato unidos a serinas, se concentran en el extremo N-terminal. La variante genética más común en la vaca está formada por 209 aminoácidos, con cinco grupos fosfato.

Caseína κ

La caseína κ tiene una estructura claramente distinta de la de las otras caseínas. En primer lugar, es algo más pequeña, estando formada, en la vaca, por 169 aminoácidos. Además está muy poco fosforilada, teniendo solamente un grupo de fosfato. Esto hace que interaccione con el ión calcio mucho menos que las otras caseínas. Sin embargo, comparte con la caseína β la propiedad de tener zonas predominantemente hidrofílicas e hidrofóbicas bien marcadas y separadas.

Una particularidad de esta caseína es la presencia de una zona con carga neta positiva entre los aminoácidos 20 y 115. Esta zona con carga neta positiva permite la interacción de la caseína con polisacáridos como los carragenanos, que tienen carga negativa. También tiene en la cadena dos grupos de cisteína.

La caseina κ es la única caseína que tiene parte de las moléculas glicosiladas. El grupo glucídico está formado o bien por un trisacárido o bien por un tetrasacárido unido a un resto de treonina, o bien en la treonina que ocupa la posición 131, en la 133, o bien en otra más próxima aún al extremo carboxilo-terminal de la cadena. Dada la presencia de ácido N-acetil neuramínico, este grupo glucídico aporta carga neta a la caseína &kappa.

La caseína κ se rompe fácilmente por proteolisis en el enlace situado entre la fenilalanina 105 y la metionina 106, en una región rica en restos de prolina y probablemente fácilmente accesible. Cuando esta proteolisis se produce, el fragmento N-terminal 1-105 (para κ-caseína), que es fundamentalmente hidrofóbico, queda unido a las otras caseínas en la micela, mientras que el fragmento C-terminal 106-169 (caseino macropéptido), muy hidrofílico, y en el que está situado el resto glucídico en las moléculas glicosiladas, queda libre en solución.

La ruptura de la caseína κ produce la desestabilización de la micela, y (a temperaturas por encima de 20º C) su agregación. Este proceso es el que se produce en la fabricación de la gran mayoría de los queso

Caseína γ

Recibe el nombre de caseina γ un conjunto de fragmentos de la caseína β formados por la acción de la plasmina, una proteinasa presente en la leche. En condiciones normales, esta “caseína” representa alrededor del 3% del total de caseínas. Los fragmentos de caseína β más pequeños formados en este proceso proteolítico quedan eln el lactosuero, y reciben el nombre de “fracción proteosa – peptona”

Según un estudio realizado por el departamento de Fisiología de la Universidad de Granada, la leche de cabra es más saludable que la leche de vaca por varios motivos, ofrece mayor digestibilidad, nutrientes y propiedades más beneficiosas para nuestro organismo. Algunas de las ventajas que destacan los investigadores del consumo de leche de cabra son, una prevención más eficaz contra la anemia ferropénica, anemia común asociada a la carencia de hierro o la prevención de la desmineralización ósea u Osteomalacia, enfermedad que en los niños se conoce como raquitismo y es causa común asociada a la carencia de vitamina D.

Otro detalle a tener en cuenta sobre la leche de cabra es su capacidad para proteger los posibles daños al ADN (Ácido desoxirribonucleico), al menos así se ha demostrado en los estudios realizados con roedores de laboratorio. Al parecer, la grasa de la leche de cabra y el alto índice de magnesio y zinc (elementos químicos esenciales para los seres humanos) que la leche contiene, podrían ser factores responsables del efecto protector en el ADN de linfocitos de sangre periférica, un tipo de leucocito o glóbulo blanco de menor tamaño, que representan hasta un 32% del total de la sangre periférica. Para llegar a la conclusión de que la leche de cabra es más saludable que la leche de vaca, los investigadores ofrecieron dos dietas basadas en los dos tipos de leche a roedores anémicos en un plazo de 50 días.

Durante los primeros 40 días de la investigación, los especialistas introdujeron ferrodeficiencia, es decir, déficit de hierro en la alimentación y la consecuente aparición de la anemia ferropénica. A partir del día 40 se les administró a los roedores leche de cabra con el propósito de lograr la recuperación de la anemia, se constató entonces que la estabilidad del ADN era protegida por los elementos contenidos en la leche de vaca incluso en condiciones de sobrecarga crónica de hierro, es decir, una acumulación excesiva de este elemento en los sistemas del organismo de los roedores. El hierro debe estar presente en su justa medida, un exceso de hierro provoca la liberación de radicales libres que causa diferentes daños a los órganos.

Los expertos indican que la introducción en la dieta de la leche de cabra, sea con un contenido normal o enriquecido con calcio, mejora el metabolismo del hierro, el fósforo y el calcio, así como los depósitos de estos elementos en los órganos diana, órganos que reaccionan ante un estímulo físico o químico. Un ejemplo podría ser el hígado, una acumulación excesiva de hierro en este órgano provocaría daños consecuencia del aumento del estrés oxidativo y la liberación y acumulación de radicales libres en el organismo. Por otro lado, los órganos diana son aquellos órganos implicados en la regulación homeostática a los que se destinan estos elementos.

La leche de cabra ofrece un efecto positivo en la metabolización mineral, la mineralización ósea y la recuperación de la mencionada anemia, son resultados obtenidos a partir de la investigación con roedores pero éstos se pueden extrapolar a los seres humanos. Por otro lado, se ha constatado que los efectos beneficiosos y los valores nutricionales de la leche de cabra no se han observado en la leche de vaca. El estudio es una prueba de las bondades y beneficios que ofrece la leche de cabra, sin embargo, serán necesarios nuevos estudios para ratificar los efectos positivos descritos en los seres humanos.

La leche de cabra es más saludable que la leche de vaca y podría ser utilizada con efectividad para tratar a aquellas personas que sufren anemia ferropénica nutricional a consecuencia, por ejemplo, de un síndrome de mala absorción del hierro o enfermedades que estén relacionadas con la desmineralización ósea o pérdida de materia osea.

En el artículo publicado en Andalucía Investiga, nos dicen que ya en el año 2007 un grupo de investigación destacaba las bondades que ofrece la leche de cabra, siendo superior a la leche de vaca. En aquel entonces se realizó un estudio comparativo entre ambos tipos de leche, sea leche normal o enriquecida con calcio. Las pruebas realizadas con roedores de laboratorio determinaron diversos beneficios saludables ofrecidos por la leche de cabra. La investigación actualmente se centra de forma exhaustiva en el impacto que tiene el consumo de leche de cabra en el proceso de remodelado óseo, en un adulto hasta un 8% del tejido óseo se renueva anualmente y se lleva a cabo mediante la acción sucesiva de los osteoclastos (células multinucleadas que degradan y reabsorben hueso) y osteoblastos (células del hueso, sintetizadoras de la matriz ósea) sobre una misma superficie ósea.

También se está estudiando el impacto que ofrece este alimento en la salud a nivel mineral, hematológico y genético. Como ejemplo de las bondades de la leche de cabra se hace mención de un medicamento anticoagulante autorizado por la FDA (Agencia del Medicamento de Estados Unidos), medicamento obtenido a partir de la leche de cabra y con el que se ayuda a enfermos que sufren deficiencia hereditaria de trombina, enfermedad en la que el organismo no puede fabricar antitrombina.

Las proteínas de leche de cabra se han documentado también más fácilmente digestibles por los menores niveles de uno de sus componentes, la αs1 caseina, que dan lugar a un coágulo más blando y más friable (desmenuzable) que la leche de vaca.

-hay diferencias claras en la composición en ácidos grasos de las leches de oveja y cabra frente a la leche de vaca. las dos primeras tienen un contenido en ácidos de cadena corta y media 2 veces mayor que en leche de vaca. los triglicéridos de estos ácidos grasos de la dieta se hidrolizan en nuestro organismo y se absorben desde el intestino al sistema circulatorio sin resíntesis y son empleados como fuente de energía rápida sin tendencia a acumularse en el tejido adiposo y con efectos antiinflamatorios a diferencia de las prostagandinas proinflamatorias que contiene la de vaca

La caseína es en realidad una mezcla de diferentes proteínas, cada una con una composición de aminoácidos diferentes. Una de estas proteínas, la más abundante, es la beta-caseína, y las formas más comunes en la leche son dos:

  • Beta-caseína A1: presente principalmente en la leche de las vacas originarias del norte de Europa, como las Holstein Friesian, Ayrshire y Shorthorn.
  • Beta-caseína A2: esta proteína se encuentra en la leche de las vacas de la región del canal de la mancha y el sur de Francia, como las Guernsey, Jersey, Charolais y Limousin.

Originalmente, toda la leche contenía solo beta-caseína A2. Pero en algún momento de la historia se produjo una mutación, y aunque ahora todavía hay vacas que producen leche con caseína A2, la gran mayoría producen A1.

Dependiendo de la raza hay más o menos ejemplares con el gen para producir A2. El 90% de las vacas Guernsey producen leche A2. En el otro extremo, solo el 35% de vacas Holstein Friesian dan leche A2. El resto de las razas están alrededor del 50% de vacas A1 y vacas A2.

Así pues, podemos afirmar que la mayor parte de la leche en España contiene beta-caseína A1. ¿Cuál es el problema con la leche A1?

La mayoría de los supuestos riesgos de la beta-caseína A1 provienen de un subproducto de su digestión. Cuando ingerimos A1 se descompone en beta-casomorfina-7 (BCM7). Si se inyecta directamente, la beta-casomorfina-7 tiene efectos inflamatorios en el organismo, provocando la secreción de histamina (la misma que produce los síntomas de la alergia

Además de los bebés, las personas que sufren inflamación crónica o enfermedades autoinmunes también tienen la barrera intestinal debilitada. Esto  PODRIA SER suficiente para que sufran riesgo por absorber BCM7 de la leche

El grupo de investigación AGR 206 del Departamento de Fisiología e Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos “José Matáix” de la Universidad de Granada, que coordina la profesora Margarita Sánchez Campos, ha demostrado que la leche de cabra es un alimento con beneficiosas características nutricionales que ayudan a mejorar el estado de salud.

El consumo habitual de la leche de cabra en individuos con anemia por deficiencia de hierro mejora su recuperación, ya que potencia la utilización nutritiva de hierro y la eficacia de regeneración de la hemoglobina: es decir, este tipo de leche minimiza las interacciones entre calcio y hierro. Por otra parte, este tipo de leche protege la estabilidad del ADN, incluso en situaciones de sobrecarga de hierro, derivadas de tratamientos prolongados con este mineral, para paliar la anemia.

Los científicos de la UGR han comprobado que la leche de cabra contiene muchos nutrientes que la hacen comparable a la leche materna, como ocurre con la caseína. La leche de cabra contiene menos caseína del tipo alfa 1 como sucede en la leche de mujer, que son las responsables de la mayoría de las alergias a la leche de vaca. Por lo tanto, es hipoalergénica. “Por este motivo, en algunos países es utilizada como base para la elaboración de leches maternizadas en sustitución de la leche de vaca”, destacan los investigadores de la UGR.

Además, otro aspecto beneficioso guarda relación con la cantidad y naturaleza de sus oligosacáridos. La leche de cabra presenta más oligosacáridos de composición parecida a los de la leche materna. Estos compuestos llegan al intestino grueso sin digerir y actúan como prebióticos, es decir ayudan al desarrollo de una flora probiótica que compite con la flora bacteriana patógena, eliminándola.

Menos lactosa

Al mismo tiempo, la leche de cabra contiene una menor proporción de lactosa que la de vaca, aproximadamente un 1% menos, “pero al tener mayor digestibilidad puede ser tolerada por algunos individuos con intolerancia a este azúcar de la leche”.

La diferencia esencial existente entre la composición de la leche de vaca y cabra radica en la naturaleza de su grasa, y no sólo por el pequeño tamaño de los glóbulos, sino más bien debido a la composición que esta grasa muestra en cuanto al perfil de sus ácidos grasos. Contiene más ácidos grasos esenciales (linoleico y araquidonico) que la leche de vaca. Ambos son de la serie omega 6. Por otro lado, presenta un 30-35% de ácidos grasos de cadena media (C6-C14) MCT frente a la de vaca que sólo tiene un 15-20%. Estos ácidos grasos son una fuente rápida de energía y no son almacenados como tejido adiposo. Además, la grasa de la leche de cabra disminuye los niveles de colesterol total y mantiene unos niveles adecuados de triglicéridos y transaminasas (GOT y GPT). Esto hace que sea un alimento de elección para la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Los científicos de la UGR apuntan que, respecto a su composición mineral, la leche de cabra es rica en calcio y fósforo, “siendo altamente biodisponibles y favoreciendo su depósito en la matriz orgánica del hueso, lo que da lugar a una mejora en los parámetros de formación ósea”. Asimismo presenta mayor cantidad de zinc y selenio, micronutrientes esenciales para la defensa antioxidante y prevención de enfermedades neurodegenerativas.

Por todas estas razones, los científicos consideran que “la leche de cabra puede considerarse un alimento natural funcional, y debe potenciarse su consumo habitual (o el de sus derivados) entre la población en general y, especialmente, entre todas aquellas personas que presenten alergia, intolerancia a la leche de vaca, problemas de malabsorción, colesterol elevado, anemia, osteoporosis o tratamientos prolongados con suplementos de hierro”.

CONCLUSION: Beta-caseína-A1, y las alteraciones de permeabilidad  son  EL PROBLEMA

Todas las leches de los mamíferos contienen una proteína llamada caseína, ya sea de vaca, cabra u oveja o bufala. Pero, la caseína se encuentra en cantidades variables, y lo más importante, dependiendo del mamífero, o la raza, se producen diferentes tipos de caseínas. La leche de vaca actual luego de manipulaciones genéticas y cruzas de razas, hace que a dia de hoy las leches  vacunas producen mayoritariamente beta-caseína-A1, mientras que la leche humana y de cabra y oveja o búfala e incluso ciertas razas de vacas (que se utilizan mayormente para la producción de quesos y no de leche), producen mayoritariamente beta-caseína-A2.

¿Qué efectos tienen la beta-caseína-A1? A Sabemos, por ejemplo, que cuando la ingerimos, tras su digestión se libera un péptido llamado beta-casomorfín-7. una exo-morfina que estimula a los receptores opioides de nuestro sistema nervioso central podría  reducir la entrada de cisteín en las células neuronales y también en las gastrointestinale, y con ello al ser este aminoácido un precursor del  Glutation (uno de los mayores antioxidantes que producimos) y de S-adenosilmetionina, esto explicaría por qué “las dietas exentas de caseína y de gluten muestran efectos beneficiosos en síntomas intestinales, autoinmunes y neurológicos  como en los proinflamatorios en general

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