enfermedades sistema inmune    VS         Prepárese para fortalecer su sistema inmunológico durante la cuarentena

NOS CENTRAMOS EN LOS MICROORGANISMOS O EN NOSOTROS ?

 

Desde el principio de nuestra existencia, el hombre fue enfrentado a amenazas de todo tipo en el transcurso de la evolución, (climáticas,  hambruna, bélicas, infecciosas), sin embrago aquí seguimos sobre la superficie del planeta, en lo que a evolución genómica se refiere, sin lugar a dudas y ante un análisis solo superficial de nuestros hábitos, nos damos cuenta que lo que en un momento de la evolución de la especie nos ha salvado la vida ( genes ahorradores, que hacían posible soportar los periodos de hambruna y ayuno, con ordenes muy claras de generar reservas cuando tenia alimento para realizar procesos como la glucogenólisis en los momentos de ayuno y cierto beneficio de la resistencia a la insulina) hoy que nuestros genes siguen con las mismas instrucciones salvo en un porcentaje mínimo de la humanidad que se han “actualizado” epigeneticamente , nos esta matando, es decir,  LO QUE EN UN MOMENTO NOS SALVO COMO ESPECIE, HOY NOS MATA COMO INDIVIDUOS

Cuando nos centramos en las amenazas infecciosas, en la historia de la humanidad no s hemos enfrentado a numerosas pandemias, donde mucha población ha muerto, y otra ha sobrevivido y se ha vuelto fuerte ” LO QUE NO MATA FORTALECE” ante los diferentes patógenos que fueron apareciendo de forma emergente, sin lugar a dudas en muchas ocasiones como el caso de la polio o la viruela, hemos logrado erradicarlas, en parte gracias a la inmunización activa, en otros casos gracias a la propia evolución de los agentes infecciosos ” MODELO SIR”, en otros casos desde hace  70 años el uso de medicación en la era antibiótica, ha salvado muchas vidas, pero también el uso indiscriminado de ellos nos ha llevado hasta el punto iatrogénico en el que hoy nos encontramos, que es la aparición de SUPERBACTERIAS MULTIRESISTENTES, es por ello que lamentablemente el  COVID-SARS-2 no será la ultima pandemia, en este caso vírica, a la que la humanidad deberá enfrentarse, y pasada esta pandemia tendremos mas y quizás aun peores, siguiendo el curso evolutivo de la microbiología de los últimos 20 años, tiempo coincidente que se prevé la ineficiencia por ejemplo de los antibioticos en  un futuro no muy lejano).

Sin lugar a dudas en muchas ocasiones la estrategia de control de las pandemias no ha variado, de hecho, continúan las medidas de aislamiento o cuarentenas que se utilizaban en la época de la  peste negra o muerte negra fue la pandemia de peste más devastadora en la historia de la humanidad que afectó a Eurasia en el siglo XIV , 500 años se ve que no nos han servido para pensar evolutivamente. En un mundo en el que la medicina estaba poco desarrollada, no existía remedio más eficaz que el aislamiento. Las autoridades ordenaban el cierre de las ciudades afectadas, los confinaban. Eso no evitaba que, en aquellos momentos de pánico, muchos quisieran huir a otros lugares en un intento desesperado de no morir infectados. El historiador Geoffrey Parker revela, en Sant Cugat, a mediados del siglo XVII,  mataban a tiros a dos individuos que venían de Barcelona por si  pudieran ser portadores de la llamada peste peste.

La conducta social en ese entonces también sufrió cambios, era difícil en las urbes mantenerse sin los insumos mínimos por la falta de comida, entonces aparecían los primeros episodios de violencia social y actos delictivos nunca vistos hasta ese momento, era realmente un sálvese quien pueda. Para combatir la enfermedad, unos optaban por la oración y la vida moderada. Otros, al contrario, por toda clase de excesos, desde la convicción de que debían aprovechar al máximo el poco tiempo de vida que tal vez les quedaba

Unos años mas adelante surge la epidemia de cólera una de las más terribles, como demostró la epidemia que afectó a Europa en 1830 y a Norteamérica unos años más tarde, nuevamente se volvió a utilizar la cuarentena y el aislamiento como  única estrategia, que no demostró en lo mas mínimo desde el punto de vista sanitario que fuese efectivo realmente, a no ser para otros objetivos mas desde la visión política y bélica, como  el freno de las invasiones enemigas o la practica del asistencialismo social por medio de los políticos a los pueblos y con ello cierta forma de manipulación,recordemos que en esta época los avances médicos y científicos de hoy no existían .

Es de destacar que las grandes pandemias casi siempre aparecen en momentos, donde anteriormente ha habido procesos de hambruna, desnutricion, estrés por enfrentamientos bélicos, entre otras situaciones. Un claro ejemplo es la enfermedad carencial llamada escorbuto, también en la edad media, y  que afectaba a los marines de grandes travesías, se pensó en varios orígenes, que era un mal debido a la sangre corrompida, se le echaba la culpa al frío de los mares e incluso a la madera verde de los barcos. A esta enfermedad los navegantes españoles la llamaron “la peste de las naos”, los portugueses la conocían como “mal de Loanda” y los ingleses “peste del mar”. En esta ocasión es la primera donde se centra la recuperación en un enfoque diferente a la propia enfermedad, “desconocido hasta el momento si incluso podría ser infecciosa” No fue hasta los experimentos del médico de la marina inglesa James Lindt (1716-1794) cuando se descubrió el remedio del escorbuto. Este médico escogió a doce marineros afectados por la enfermedad e hizo seis grupos de dos marineros cada uno a los que les suministró seis tratamientos diferentes, para observar su evolución.
Los experimentos, además, constituyen los primeros ensayos de terapia controlada de la historia de la medicina. Lindt descubrió que sólo la pareja a la que se le suministraba zumo de limón y naranja como parte de la dieta evolucionaba favorablemente de su enfermedad, llamando a los pacientes recuperados los  BEBEDORES DE LIMON.

El escorbuto fue tratado como una enfermedad contagiosa durante dos siglos y medio, y se atajaba con remedios tan peregrinos como el comer luciérnagas, café concentrado (en Hamburgo se abrió el primer café público gracias esta creencia), algunos tipos de helechos, aire fijo (lo que hoy llamamos soda). TUVIERON QUE PASAR 200 AÑOS para el descubrimiento de la vitamina C y su relación con el escorbuto se produjo en el siglo XX por el científico húngaro Albert Szent-György, esperemos que en la actualidad con los avances médicos no tardemos tanto en ver donde debemos enfocarnos para resolver la situación sanitaria que nos aqueja de pandemia , más allá de las medidas que todos debemos tomar como son el distanciamiento social , la utilización de mascarilla, el lavado de manos frecuente y la vacunación o inmunización activa adecuada .

Como podéis observar a lo largo de la historia, los abordajes ha sido casi siempre PATOGENOCENTRICOS, a excepción del estrago de escorbuto, casualmente el UNICO QUE SE HA RESUELTO por la intervención humana, el resto, se ha resuelto por la típica evolución biológica SIR del patógeno y su desvanecimiento a l largo del tiempo, sumado a una mejoría de las condiciones de vida y nutricionales de las que se venia en los tiempos previos a la pandemia en cuestión, incluso en momentos estivales que mejoraban en forma espontaneas las patologías infecciosas, e incluso sin lugar a dudas  la inmunización pasiva  en los casos que la hubiese.

Sin lugar a dudas y con respaldo científico abundante e irrebatible, sobre todo teniendo en cuenta la época de multirresistencia a microorganismos  en la que nos adentramos, la opción mas científica e inteligente, es abandonar el enfoque exclusivamente PATOGENOCENTRICO y pasar a un abordaje que será el que nos salvara la vida en un futuro no muy lejano o mas bien diría próximo, y es incorporar el abordaje INMUNOCENTRICO es decir buscar las herramientas o elementos  terapéutica y profilácticos en los que podemos modificar la “S” del modelo SIR, es decir los susceptibles de la población a sufrir la infección en cuestión, sin lugar a dudas este es un enfoque sin intereses económicos y probablemente este sea el motivo de su falta de investigación  y de fomentar enérgicamente su utilización, dado que no depende de la utilización de agentes o productos patentables  que previenen patologías o que  resuelvan la situación de salud, sino que se trata de la utilización de suplementacion o sustancias ( SIN POSIBILIDAD LEGAL DE PATENTAR) QUE ACTUAN COMO REALES EFECTORES FARMACOLOGICOS EN LAS DOSIS UTILIZADAS, Y QUE SON SIN LUGAR A DUDAS “AGONISTAS INMUNITARIO” esto lleva a revertir el cuadro de  INMUNOSENESCENCIA que es el terreno predisponente y fértil para la afección por agentes patógenos de individuos de una población, y ya hemos hablado en otros momentos sobre que la inmunosenescencia aunque etimológicamente tenga que ver con el irremediable paso del tiempo, a día de hoy por factores diversos, vemos pacientes con sistemas inmunes fuertes y vigorosos aunque sean añosos, y pacientes con sistemas inmunes en situaciones lamentables a pesar de su corta edad

No es de extrañar que por ejemplo en el curso de la pandemia actual los números y estadísticas, si los analizamos fuera de su contexto o en forma anticipada , generen controversias e incluso pánico, aunque debemos esperar mayores análisis en un tiempo no muy lejano

Por ahora disponemos de datos parciales para esto , se llevó a cabo un metaanálisis con los informes oficiales nacionales de China, Italia, España, Inglaterra y New York que detallaban las tasas de COVID-19 y mortalidad por décadas de edad.

Los resultados mostraron que la mortalidad por debajo de los 50 años fue muy baja (< 1%) pero se incrementó exponencialmente a partir de esta edad, especialmente a partir de los 60 años.

Se analizaron un total de 611.1583 sujetos procedentes de 5 registros nacionales, de los que 141.745 (23,2%) tenían ≥ 80 años. El porcentaje de octogenarios fue diferente en los 5 registros, siendo el más bajo en China (3,2%) y el más alto en Reino Unido y el estado de Nueva York. La tasa de mortalidad global fue del 12,10% y varió ampliamente entre países, siendo la más baja en China (3,1%) y la más alta en el Reino Unido (20,8%) y el estado de Nueva York (20,99%). La mortalidad fue < 1,1% en pacientes < 50 años y aumentó exponencialmente a partir de esa edad en los 5 registros nacionales. Como era de esperar, la tasa de mortalidad más alta se observó en pacientes ≥ 80 años, cuyo riesgo fue 6 veces superior al resto. Todos los grupos de edad tuvieron una mortalidad significativamente mayor en comparación con el grupo de edad inmediatamente más joven. El mayor aumento en el riesgo de mortalidad se observó en pacientes de 60 a 69 años en comparación con los de 50 a 59 años (razón de posibilidades 3,13; intervalo de confianza del 95%: 2,61-3,76).

“La mortalidad de los octogenarios con COVID-19 es 6 veces superior”, indica @acorderofort. #BlogSEC

Como podemos observar tiene una relacion directa la edad  y la inmunosenescencia con la mortalidad y la presentación de complicaciones graves o incluso fatales de la infección por COVID, analizando los datos mas cercanos a nuestro entorno, pero que se reproducen en otras comunidades autónomas, y son un reflejo de las cifras nacionales, según datos de la propia Conselleria

València, 26 dic (EFE).- Cerca del 85 % de las defunciones que se han producido en la Comunitat Valenciana a causa del coronavirus corresponde a personas mayores de 70 años, mientras que, del total de fallecidos, el 56’7 % ha sido de hombres y el 43’3 % de mujeres.

De las 2.792 personas que han muerto en la Comunitat desde el inicio de la pandemia a causa del virus, el 84’7 % tenía 70 o más años, si bien el mayor porcentaje se ha registrado en el grupo de edad de 80 a 89 años, que ha supuesto el 40’9 % del total, según los datos de la Conselleria de Sanidad recopilados por EFE.

 

FALLECIMIENTOS POR EDAD

Tras los fallecimientos de personas de 80 a 89 años a causa de la covid (40’9 %), el segundo segmento de edad ha sido el comprendido entre los 70 y los 79 años, que ha representado el 25’5 % del total, mientras que el menor porcentaje ha correspondido a las personas de hasta 39 años, con el 0’5 % de las defunciones.

En concreto, se cifran en 1.142 las personas de entre 80 y 89 años que han fallecido a causa de la covid en la Comunitat desde marzo, a las que sigue la franja de edad de 70 a 79 años, con 713 muertes; la de 90 o más años, con 512 decesos; y la que comprende de los 60 a 69 años, con 291 fallecimientos.

Las estadísticas reflejan asimismo que el coronavirus ha acabado con la vida de 90 valencianos de entre 50 y 59 años; de 31 personas de entre 40 y 49 años; de 10 valencianos de entre 30 y 39 años; de 2 de entre 20 y 29 años, y de 1 en la franja de 10 a 19 año

Sin lugar a dudas que la muerte de un ser humano irrelevantemente de la edad que tenga, es una perdida irreparable, pero nadie puede poner en dudas, que el impacto social y emocional de una muerte de una persona es mayor cuanto mas joven sea esta, algo similar a lo que sucede con los accidentes de avión, suceden con muy baja frecuencia, pero cuando suceden son muy impactantes, ya que habitualmente mueren 300 o 400 personas, algo no superior a las que mueren en unos días en accidentes de trafico, unos 2000 anuales, lo que si tomamos en cuenta cada cuantos años se cae un avión, este medio aéreo sigue siendo el mas seguro del mundo, pese a su impacto emocional cuando sucede un accidente aereo, y aunque todos los años rozamos los 20000 muertos por gripe, y casi triplicamos la cifra en España por muertos por patología respiratoria global, las cifras por muertes desde la pandemia han subido con los datos parciales y no definitivos entre 25-30% más del global anual.

Número de fallecimientos por enfermedades respiratorias España 2006-2018

 Esta estadística muestra la evolución anual del número de muertes registradas por enfermedades del sistema respiratorio en España desde el año 2006 al 2018. El número de muertes por este tipo de enfermedades en España ascendió a 53.687 fallecimientos en el año 2017. Esta cifra ha experimentado un crecimiento progresivo a lo largo de los últimos años. (Fuente INE)

Entre las enfermedades del aparato respiratorio más comunes se incluyen el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el enfisema pulmonar, el cáncer de pulmón, la neumonía y las alergias.

En términos generales es importante determinar cual es el numero de fallecidos en 2020 por las mismas causas “respiratoriass globales” y compararlas con estos datos del gráfico superior de años previos, con lo que obtendremos el delta o diferencial de muertes que según proyecciones ronda  un 25% con respecto a otros años, este diferencial, serán el numero o incidencia de aumento de fallecimientos  en el 2020, discernir los fallecidos  CON  COVID a los fallecidos  POR COVID, también será un trabajo arduo de los departamentos de estadística y epidemiología YA QUE ESTE NUMERO SERA REALMENTE EL INDICE DE MORTALIDAD , debido a que en años anteriores también moría gente con influenza (gripe) que se lo catalogaba con un motivo de muerte habitualmente relacionado por la complicación añadida, por ejemplo si moría en insuficiencia renal, o  por  FALLO MULTIORGANICO y no por gripe, de la misma forma debemos analizar los datos un poco mas adelante con la mortalidad de COVID, es decir como decía la profesora de la escuela, no se pueden sumar peras con manzanas, primero debemos tener todas manzanas o todas peras, y esto es fundamental a la hora de la seriedad estadística e informativa, que tendremos día do se analice la información total.

Dicho esto sin lugar a dudas y con respaldo científico, si podemos decir sin esperar el tiempo necesario de análisis de datos, y teniendo en cuenta la franja etaria donde la mortalidad aumenta en forma exponencial, que la fortaleza del sistema inmune es esencial para una respuesta vigorosa y efectiva en contra de cualquier agente patógeno, todos los años la mayor mortalidad de gripe o de patología infeccionas ( y digo así, porque nunca o casi nunca se han realizado estudios de identificación de influenza, y la muerte en la mayoría de casos por complicaciones asociadas a esta como el fallo multiorgánico, la neumonía por sobreinfección bacteriana o la cardiopatía congestiva, que se descompensaban por la gripe,  teniendo muchas veces como motivo de muerte la complicación final , porque recién este año tenemos la  ACCESIBILIDAD IDENTIFICATORIA DE AGENTE PATOGENO VIRICO, no habiendo vivido este diagnostico antigénico vírico en épocas pasadas, o al menos en forma tan masiva con.o en la.acrual pandemia) acaba con la vida de decenas de miles de personas en nuestro pías, en su mayoría también de edad avanzada, con comorbilidades, desfavorecidas económicamente que hace que las condiciones de vida o higiene sean deficientes, y en sitios de hacinamiento y falencias nutricionales, como nos ha demostrado la cruda realidad que sucede en muchas, no todas, residencias de ancianos, muchas de ellas destapadas gracias a la pandemia actual , que muestra las condiciones miserables en las que se tratan a los mayores.

El análisis de estos datos evidentemente  sin el mínimo indicio de pertenecer a una corriente negacionista, y desde mi enfoque mas científico  me hace pensar en que se debe cambiar de enfoque, no podemos en pleno siglo XXl mantener exclusivamente  las técnicas de aislamiento o cuarentena de la edad media, centradas en una visión PATOGENOCENTRICA, mas aun viendo que vendrán mas pandemias como estas o peores, por la multirresistencia antibiótica en bacterias, que se han generado las superbacterias, que a día de hoy ya nos preocupan en las salas de UCI y departamentos de microbiología clínica su rápida expansión. Por este motivo mi insistencia es virar a un enfoque de tipo INMUNOCENTRICO junto a  los enfoques PATOGENOCENTRICOS que  llevando a la utilización de las mismas medidas que se utilizaban en la edad media como por ejemplo el aislamiento social o la cuarentena, como única herramienta preventiva, y que desde aquella época vienen dando resultados pobres a nivel de salud publica, viendo un viraje sustancial de resultados en  el supuesto de la visión INMUNOCENTRICA con infinidad de estudios que respaldan dicho abordaje y sería importante integrarlo a la visión actual, aunque la higiene, la distancia social y la utilización de mascarillas, sea una herramienta útil en prevención , en  pleno siglo XXl es inadmisible que sean  LAS UNICAS en lo que a prevención y tratamiento de los casos leves o asintomáticos se refiere (95% del total)

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32847594/

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32422305/

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32718670/

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32605780/

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32716073/

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32804682/

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32252338/

Pongo unas pocas referencias por no poner las 400 que aparecen del año 2020 sobre los agonistas inmunes que aparecen en pubmed por ejemplo relacionado con uno de los agonistas inmunes la vitamina D

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32662690/

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33207753/

Estas otras por no aportar el mas de un centenar de estudios relacionados con el acido ascórbico en COVID que han sido publicados en el 2020

Finalmente quiero exponer una carta de las mayores autoridades  en medicina e investigación que se ha elevado a los gobiernos a nivel mundial, sin respuesta a día de hoy ( RECORDEMOS QUE LA VITAMINA D EL SELENIO EL ZINC COMO OTRAS  VITAMINAS NO PUEDEN PATENTARSE NI  GENERAN UN FUTURO LUCRATIVO POSIBLE DESDE EL ASPECTO LEGAL)

Un grupo de 120 expertos en el área de salud, ciencia y medicina ha redactado una carta abierta enviada a los gobiernos del mundo. Es un escrito que hace referencia a la crisis sanitaria global, provocada por la Covid-19.

Los profesionales sanitarios que han participado en la iniciativa provienen del Reino Unido, EE. UU. y países de la Unión Europea. Estos expertos subrayan que hay evidencia científica clara de que “la vitamina D reduce las infecciones, hospitalizaciones y muertes por Coronavirus”.

En la carta, los científicos piden un incremento urgente e inmediato de los niveles de vitamina D en los pacientes, y en la población en general. Este aumento debería alcanzar las 4.000 Unidades Internacionales (UI) por día en el caso de los adultos sanos, o en el peor de los casos al menos 2.000 UI, según firman los profesionales mencionados en la carta enviada a gobiernos de todo el mundo.

Esto se produce pocos días después de que los organismos de salud del gobierno del Reino Unido, SACN y NICE, negaran que exista suficiente evidencia para apoyar el aumento de la ingesta de vitamina D para prevenir o ayudar a combatir la Covid-19. Los científicos involucrados declaran que los patrones globales y los factores de riesgo para la pandemia y la deficiencia de vitamina D coinciden debido al impacto en la función inmunológica.

Concretamente, los expertos apuntan que, según la investigación, “los niveles bajos de vitamina D aumentan notablemente la probabilidad de infecciones por Covid-19”.

Respaldados por la investigación

Estos expertos dicen que los nuevos mecanismos específicos del SARS-Cov-2 se comprenden muy bien en la actualidad. De hecho, se han llevado a cabo diferentes estudios e investigaciones en los últimos meses que coinciden en que la vitamina D influye directamente en los resultados de Covid-19.

Más de 70 estudios muestran que los niveles más altos de vitamina D están asociados con tasas más bajas de infección y menor riesgo de hospitalización, UCI o muerte. Así lo constatan, según los científicos que participan en la carta abierta, diversos ensayos controlados aleatorios (ECA) y estudios cuasiexperimentales publicados recientemente.

Expertos y profesionales de la medicina

Los principales organizadores de la campaña son Karl Pfleger (EE. UU.) y Gareth Davies (Reino Unido), ambos tienen experiencia en Inteligencia Artificial y Ciencia de Datos, así como en Medicina. La carta tiene una lista creciente de 120 signatarios, más de cien de ellos son médicos y/o doctores, mientras que aproximadamente 60 de los expertos ejercen la docencia en el campo de la medicina. Entre ellos se incluyen dos parlamentarios británicos, David Davis y Rupa Huq, que también firmaron la carta.

Cabe destacar la participación de Martin Hewison, profesor de endocrinología molecular en la Universidad de Birmingham. Se trata de una de las principales autoridades mundiales en vitamina D. Hewison firmó la carta tras criticar duramente a SACN y NICE, calificando sus informes de decepcionantes.

El profesor británico fue muy crítico con el último informe de NICE, afirmando: “NICE, SACN y PHE continúan promoviendo la idea de la ‘toxicidad’ de la vitamina D, a pesar de que no hay evidencia de esto en los ensayos donde se usaron hasta 4.000 UI por día. Muchos investigadores de la vitamina D han trabajado incansablemente durante el verano para proporcionar un marco en el que la suplementación de vitamina D podría incorporarse a las estrategias generales que se utilizan para derrotar al Covid-19”.

Otros profesionales de la salud y expertos en nutrición consultados coinciden en esta valoración, como Mikel García Iturrioz, director técnico de Misohi Nutrición, que señala “existe una relación indiscutible entre la vitamina D y el sistema inmunológico.  Asimismo, la evidencia que respalda un efecto protector de la vitamina D frente a la gravedad de la Covid-19 es muy sugerente. La suplementación de Vitamina D puede aportar una cierta protección con un coste económico bajo y una elevada seguridad”.

Coste y riesgo bajos

El diputado David Davis, uno de los firmantes de la carta, ha sido un firme partidario de la vitamina D durante toda la pandemia. “La evidencia de varias docenas de estudios muestra que la deficiencia o insuficiencia de este nutriente está implicado en comprometer la respuesta inmune del cuerpo a las enfermedades respiratorias en general y al Covid-19 en particular”, ha señalado el político.

Davis ha continuado diciendo que “el efecto probable de corregir esta deficiencia es disminuir la susceptibilidad a la infección y reducir la morbilidad y la mortalidad entre los infectados por el virus”. Asimismo, ha querido subrayar que “en el improbable caso de que toda esta evidencia sea un artefacto, los costos y los riesgos para la salud serían mínimos”.

En cambio, según Davis, en el caso de que las fuentes estén en lo cierto acerca del papel de la vitamina D para tratar la Covid-19, “sería irresponsable no administrársela a todos los grupos que están en riesgo de la enfermedad. Salvará vidas, mejorará la inmunidad de la población y ayudará a reducir el impacto médico y económico mientras esperamos el lanzamiento universal de las vacunas”, ha matizado.

La dosis adecuada de vitamina D

Por otra parte, el diputado británico también ha hablado acerca de la dosis indicada. “Debe ser suficiente para corregir la deficiencia existente, lo que significa hasta diez veces la ingesta diaria recomendada en el Reino Unido”, ha asegurado Davis.

Por último, el signatario David S Grimes, gastroenterólogo jubilado, ha hecho campaña para que la vitamina D se tome más en serio durante los próximos años. “NICE y SACN han ignorado las investigaciones pasadas y actuales, han negado el uso de calcifediol, una forma de vitamina D de acción rápida, en el tratamiento de la neumonía por Covid-19, a pesar de que en un ensayo clínico se demostró que tiene una eficacia del 96%”.

Grimes va más allá que sus compañeros, recordando que ha habido 25.000 muertes por Covid-19 en Reino Unido desde que se publicara aquel estudio. No obstante, el experto comenta que “NICE continúa afirmando que ‘no hay evidencia suficiente’. Tienen mucho por lo que responder. Son una desgracia nacional”, ha sentenciado.

La carta completa está publicada en la página web VitaminDforAll.org

 

DR FERNANDO RUGER VIARENGO 

 

Dr. Fernando Ruger Viarengo

Dr. Fernando Ruger Viarengo

Médico especialista en cuidados intensivos, con más de 17años dedicado al ejercicio de la medicina, y doctorado en medicina biológica regenerativa funcional y nutrigenetica en dedicado al ámbito asistencial de esta especialidad, investigación en microbiota y divulgación científica desde el 2012.

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