UMEBIR. Unidad de Medicina BioregenerativaEs sumamente importante entender que la terapia intravenosa con vitamina C  NO CURA EL CÁNCER, y el centro o médico que le asegure esto le está mintiendo, los estudios científicos nos aseguran que dicha vitamina utilizada en dosis altas, MEJORA LA RESPUESTA DE LA RADIOTERAPIA Y LA QUIMIOTERAPIA DE LA CELULA MALIGNIZADA aumentando su sensibilidad al efecto toxico, sin generar toxicidad en células sanas, POR LO QUE NUNCA DEJE QUE LO ALEJEN O LE INDIQUEN SUSPENDER  EL TRATAMIENTO ONCOLOGICO, la vitamina C endovenosa, es un coadyuvante del tratamiento oncológico, mejorando la tolerancia, disminuyendo los efectos secundarios de la quimioterapia y los rayos y reduciendo la formación de metástasis, por consecuencia mejorando la respuesta y ampliando las posibilidades de éxito y de vencer la enfermedad, con una mejor calidad de vida

Este tipo de tratamientos deben realizarse bajo estricta supervisión médica y nunca acudir a terapeutas no naturistas, ue no tengan formación médica, ya que no tienen la posibilidad por alta de conocimiento de indicar tras valorar el caso la medicación endovenosa la prescripción y llevar adelante la terapia solo un medico colegiado puede ayudarle junto a su oncólogo

El mecanismo de acción propuesto vuelve del revés la acción clásica de la vitamina c: mientras que habitualmente es un antioxidante, su acumulación alrededor de las células tumorales tiene un efecto oxidante; posiblemente,  a través de una proteína intermediaria asociada a un metal. la oxidación libera peróxido de hidrógeno –agua oxigenada–, tóxico para el tumor pero no para las células normales a las dosis producidas.

La administración de altas dosis de vitamina c es segura. y asimismo, beneficiosa, pues aumenta la eficacia de los actuales tratamientos para el cáncer cerebral.

Varios  trabajos revelan una debilidad metabólica de las células cancerígenas basada en su propia producción de agentes oxidantes que nos permiten utilizar los compuestos redox ya disponibles, como la vitamina c, para aumentar la sensibilidad de estas células malignas a la radioterapia y la quimioterapia».

UMEBIR. Unidad de Medicina BioregenerativaHace 40 años, que las células cancerígenas podrían ser vulnerables a los efectos de los compuestos que inducen reacciones de reducción-oxidación –o ‘redox’–. unos compuestos entre los que se encontraría la vitamina c, molécula cuya vida media en el torrente circulatorio no supera las dos horas. tal es así que para que resulte eficaz en el tratamiento frente al cáncer, las dosis de esta vitamina deben ser muy, pero que muy elevadas y administrarse por vía intravenosa.

Así, el objetivo de varios  estudios fue evaluar la seguridad de la adición de vitamina c en dosis altas al tratamiento estándar –quimioterapia o radioterapia–  y para ello, 11 pacientes con glioblastoma y sometidos a terapia convencional recibieron la administración de tres infusiones semanales de vitamina c durante dos meses, seguidas de dos infusiones semanales durante siete meses. el objetivo era alcanzar una concentración sanguínea de la vitamina de 20.000 μm –frente a los 70 μm típicos en la sangre de cualquier adulto–. los resultados mostraron que la estrategia fue muy bien tolerada, siendo los únicos efectos adversos la presentación de episodios de diarrea y de sequedad bucal.

Pero, ¿cómo se explica que unos niveles desmesurados de vitamina c no resulten perjudiciales para el organismo? pues porque la vitamina c, incluso a niveles tan elevados, no es tóxica para las células sanas. por el contrario, las células cancerígenas, fruto de su desmadrado metabolismo mitocondrial, producen altos niveles de moléculas de hierro en estado redox activo que reaccionan con la vitamina c formando peróxido de hidrógeno y radicales libres. y dado que estos radicales libres causan daños en el adn celular –pero solo en las células cancerígenas, que no en las sanas–, promueven tanto la muerte de las propias células tumorales como su sensibilización a la radioterapia y la quimioterapia.

Este es un ejemplo muy significativo de cómo el conocimiento de los detalles de los mecanismos potenciales y de las bases científicas de los compuestos en estado redox activo en las células tumorales, que no así en las sanas, puede ser empleado en las terapias frente al cáncer. así, nuestros resultados constatan que los iones metálicos en estado activo redox en las células cancerígenas son responsables de las diferencias en la sensibilidad a las dosis elevadas de vitamina c entre las células tumorales y sanas».

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NUESTRO COMBUSTIBLE PERDIDO

 

 

Bibliografía
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Estudios de series de casos y ensayos clínicos iniciales con ascorbato solo

A principios de la década de 1970, se llevó a cabo una serie de casos consecutivos en 50 pacientes de cáncer avanzado tratados con dosis altas de ácido ascórbico.[1] Estos pacientes comenzaron el tratamiento con ácido ascórbico después de que se considerara improbable la eficacia de las terapias convencionales. Los pacientes recibieron ácido ascórbico intravenoso (IV) (10 g /día durante 10 días consecutivos; algunos pacientes recibieron dosis más altas), ácido ascórbico oral (10 g/día), o ambos. Los participantes presentaron una variedad amplia de respuestas al tratamiento; entre otras, ausencia de respuesta o respuesta mínima, regresión tumoral y hemorragia tumoral. Sin embargo, los autores anotaron que la falta de controles evitó que se señalara en forma definitiva alguna respuesta beneficiosa del tratamiento con ácido órbico. En un informe de caso publicado en 1975, se describió con pormenores uno de los pacientes que presentó regresión tumoral.[2] El paciente, con diagnóstico de sarcoma de células reticulares, presentó mejora en el bienestar y las masas pulmonares desaparecieron después del tratamiento con ácido ascórbico. Algunas de las manifestaciones de la enfermedad reaparecieron en el paciente cuando se disminuyó la dosis diaria de ácido ascórbico; sin embargo, la remisión se logró nuevamente después de que el paciente retomó la dosis inicial más alta.

En 1976, se describió una serie de casos más numerosa de pacientes con cáncer en estadio terminal tratados con ascorbato. En este estudio, 100 pacientes con cáncer en estadio terminal (de los cuales 50 fueron notificados antes)[1] fueron tratados con ascorbato (10 g/día IV durante 10 días y, luego, oral) y se les comparó con 1000 controles emparejados del mismo hospital. La media de supervivencia de los pacientes tratados con ascorbato fue 300 días más larga que la de los controles emparejados.[3,4]

En dos estudios se intentó repetir los resultados iniciales. Estos estudios fueron ensayos aleatorizadoscontrolados con placebo en los que pacientes con cáncer recibieron 10 g diarios de vitamina C oral o placebo, hasta que presentaran signos de progresión del cáncer. Al final de cada estudio, no se encontraron diferencias significativas en cuanto a síntomasestado funcional o supervivencia entre los grupos tratados con ascorbato y placebo.[5,6]

Estudios de series de casos y ensayos clínicos recientes con ascorbato solo

Un estudio incluyó tres informes de casos de pacientes con cáncer que recibieron vitamina C IV como terapia principal. En el transcurso del tratamiento con vitamina C, los pacientes utilizaron otros tratamientos, como vitaminasminerales y productos botánicos. Según los autores, revisaron los casos en conformidad con las directrices NCI Best Case Series guidelines. El análisis histopatológico permitió suponer pronósticos precarios para estos pacientes; pero presentaron periodos de supervivencia largos después del tratamiento IV con vitamina C.[7] La vitamina C se administró en dosis de 15 a 65 g. Al principio, una o dos veces por semana durante varios meses y, luego, dos pacientes la recibieron con menor frecuencia durante 1 a 4 años.

En dos estudios se demostró que el tratamiento IV con vitamina C mejoró la calidad de vida y disminuyó los efectos secundarios relacionados con el cáncer en los pacientes con esta enfermedad.[8,9]

En los estudios se observó que la vitamina C se puede administrar en forma inocua a voluntarios sanos y pacientes con cáncer en dosis de hasta 1,5 g/kg, con exámenes de detección para evitar el tratamiento de personas con factores de riesgo de toxicidad (por ejemplo, deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa, enfermedades renales o urolitiasis). En estos estudios también se encontró que las concentraciones plasmáticas de vitamina C son más altas luego de la administración IV que en la oral, y que estas se mantienen durante más de 4 horas.[10,11]

Ensayos de fase temprana con ascorbato combinado con tratamientos estándar contra el cáncer

En un estudio de fase I publicado en 2012 se examinó la inocuidad y la eficacia de combinar ascorbato IV con gemcitabina y erlotinib para pacientes con cáncer de páncreas en estadio IV. Se inscribieron en el estudio 14 participantes y se planeó que recibieran gemcitabina IV (1000 mg /m2 durante 30 minutos, una vez por semana, por 7 semanas), erlotinib oral (100 mg diarios, por 8 semanas) y ascorbato IV (50 g/infusión, 75 g/infusión o 100 g/infusión, 3 veces por semana, durante 8 semanas). Se notificaron efectos adversosmínimos del tratamiento con ácido ascórbico. Cinco participantes recibieron menos de 18 de las 24 infusiones de ascorbato previstas y, por lo tanto, no se sometieron a imaginologíade seguimiento para evaluar la respuesta. Tres de los pacientes presentaron enfermedad progresiva definida por evaluación clínica. Los otros nueve pacientes contaban con imágenes repetidas para evaluar el tamaño tumoral, y cada uno cumplió con los criterios para definir enfermedad estable.[12]

En un ensayo clínico de fase I de 2013, se evaluó la inocuidad de combinar ascorbato farmacológico con gemcitabina en el tratamiento de pacientes con cáncer de páncreas en estadio IV. Durante cada ciclo de 4 semanas, los pacientes recibieron gemcitabina semanal por 3 semanas (1000 mg/m2 durante 30 minutos) e infusiones de ascorbato dos veces por semana, durante 4 semanas (15 g durante 30 minutos en la primera semana, seguido de aumentos semanales en la dosis hasta que se alcanzaran concentraciones plasmáticas de por lo menos 350 mg/dl [20 mM]). En los 9 pacientes, la media de supervivencia sin progresión fue de 26 semanas y la supervivencia general fue de 12 meses. El tratamiento combinado se toleró bien y no se notificaron eventos adversos significativos.[13]

En 2014, en un ensayo clínico de fase I/IIA se investigó la toxicidad de combinar ascorbato IV con carboplatino y paclitaxel para el cáncer epitelial de ovario en estadio III /IV. Se aleatorizó a 27 pacientes para recibir quimioterapia sola o quimioterapia junto con vitamina C IV. Se administró quimioterapia durante 6 meses y vitamina C IV durante 12 meses. La incorporación de la vitamina C IV redujo la toxicidad relacionada con la quimioterapia.[14]

Están en curso ensayos con dosis altas IV de vitamina C junto con otros medicamentos.[12,14] En varios estudios con resultados desiguales, se incluyó tratamiento con ácido ascórbico IV (1000 mg) junto con regímenes de trióxido de arsénico. La combinación de tratamientos se toleró bien y se indicaron efectos benéficos en pacientes con mieloma múltiple, aunque no se logró determinar la contribución específica de la vitamina C.[1518] Sin embargo, regímenes combinados semejantes produjeron efectos secundarios graves, progresión de la enfermedad, y ningún efecto anticancerígeno en pacientes con cáncer colorrectal metastásico resistente al tratamiento [19] y melanoma metastásico.[20] Debido a que no se trataba de ensayos controlados con placebo, no queda claro el grado en que el ascorbato contribuyó a la toxicidad observada en los estudios.

A partir de datos preclínicos,[15] un grupo de investigadores de la University of Iowa trataron a pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas (CPCNP) y glioblastoma multiforme (GBM) en dos ensayos clínicos preliminares (NCT02420314 y NCT01752491).[21] Los participantes de ambos ensayos recibieron terapia convencional con vitamina C intravenosa, de acuerdo con una dosificación individualizada para lograr una concentración plasmática de ascorbato de 20 mM en cada paciente. El estudio de GBM tuvo un diseño de fase I con 13 pacientes. La vitamina C se administró por vía intravenosa con radioterapia y temozolomida; la toxicidad, la supervivencia sin progresión y la supervivencia general fueron favorables en comparación con los desenlaces de los controles históricos. El ensayo sobre CPCNP tuvo un diseño de fase II con 14 pacientes de cáncer avanzado que recibieron quimioterapia y vitamina C intravenosa (concentración media plasmática máxima de 16,4 mM). Las tasas de control de la enfermedad y de respuesta objetiva confirmada del grupo de estudio también fueron favorables en comparación con los controles históricos. Entre otras limitaciones de estos estudios, se incluyó el uso de controles históricos y el número bajo de participantes inscritos

 Bibliografía
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Dr. Fernando Ruger Viarengo

Dr. Fernando Ruger Viarengo

Médico especialista en cuidados intensivos, con más de 17años dedicado al ejercicio de la medicina, y doctorado en medicina biológica regenerativa funcional y nutrigenetica en dedicado al ámbito asistencial de esta especialidad, investigación en microbiota y divulgación científica desde el 2012.

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