Relación entre intestino, SIBO y alteraciones menstruales
La serotonina y su relación con el intestino y el ciclo menstrual
El sistema serotoninérgico constituye un importante eje de regulación relacionado con el estado de ánimo, el descanso, la percepción del dolor y diferentes funciones gastrointestinales.
Existe una relación entre las hormonas sexuales femeninas, la serotonina y el funcionamiento del aparato digestivo. Esto puede contribuir a explicar por qué algunas mujeres experimentan variaciones de sus síntomas gastrointestinales en diferentes momentos del ciclo menstrual.
Además, determinadas patologías y síntomas, como el síndrome del intestino irritable, las cefaleas, las migrañas y algunos cuadros de dolor crónico, presentan diferencias relacionadas con el sexo y pueden experimentar modificaciones asociadas a las fluctuaciones hormonales.
Estrógenos y serotonina
Los estrógenos pueden modular el sistema serotoninérgico cerebral a través de diferentes mecanismos.
Entre ellos se han descrito efectos sobre:
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La expresión y actividad de la triptófano hidroxilasa, una enzima fundamental para la síntesis de serotonina.
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El transportador de serotonina (SERT), encargado de la recaptación de serotonina desde el espacio sináptico.
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Determinados receptores serotoninérgicos y la respuesta postsináptica a la serotonina.
Por tanto, las fluctuaciones de los estrógenos a lo largo del ciclo menstrual pueden modificar diferentes mecanismos relacionados con la neurotransmisión serotoninérgica.
Esto no significa que los estrógenos actúen exactamente como un antidepresivo ISRS, como la fluoxetina (Prozac), pero sí existe una interacción entre los estrógenos y diferentes componentes del sistema serotoninérgico.
Fases del ciclo menstrual, estrógenos y síntomas intestinales
Las concentraciones de estrógenos y progesterona varían considerablemente durante el ciclo menstrual. Estas fluctuaciones pueden relacionarse con cambios en la motilidad gastrointestinal, la sensibilidad visceral y determinados síntomas digestivos.
Fase folicular
Durante la fase folicular, los niveles de estrógenos aumentan progresivamente hasta alcanzar un pico inmediatamente antes de la ovulación.
Estas variaciones hormonales pueden influir sobre el sistema serotoninérgico y sobre diferentes funciones gastrointestinales.
Ovulación
Alrededor de la ovulación se produce uno de los principales picos de estradiol del ciclo menstrual.
Aunque habitualmente se utiliza el día 14 como referencia en un ciclo de 28 días, la ovulación no se produce necesariamente el día 14 en todas las mujeres y puede variar considerablemente entre ciclos.
Fase lútea
Después de la ovulación, los niveles de estrógenos disminuyen inicialmente y posteriormente presentan un segundo aumento, de menor intensidad, durante la fase lútea.
Si no se produce un embarazo, tanto los niveles de estrógenos como los de progesterona disminuyen durante los últimos días de la fase lútea, dando lugar posteriormente a la menstruación.
Es precisamente durante la fase premenstrual y menstrual cuando algunas mujeres experimentan un empeoramiento de determinados síntomas gastrointestinales, como:
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Distensión abdominal.
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Aumento de gases.
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Dolor abdominal.
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Alteraciones del tránsito intestinal.
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Mayor sensibilidad visceral.
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Cambios en la frecuencia o consistencia de las deposiciones.
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Empeoramiento de síntomas previamente existentes de síndrome del intestino irritable.
Estas modificaciones pueden estar relacionadas con diferentes mecanismos hormonales, neurológicos e inflamatorios y no exclusivamente con cambios en los niveles de serotonina.
Alteraciones menstruales y salud intestinal
Cuando existen irregularidades importantes del ciclo menstrual es fundamental realizar una adecuada valoración ginecológica y endocrinológica para determinar su causa.
Los anticonceptivos hormonales pueden modificar determinados síntomas gastrointestinales en algunas mujeres, aunque sus efectos son variables y no puede afirmarse que produzcan necesariamente un empeoramiento de la función intestinal.
Del mismo modo, la relación entre anticonceptivos hormonales, microbiota intestinal y candidiasis es compleja y debe valorarse individualmente.
Por ello, cuando una paciente presenta simultáneamente alteraciones menstruales y síntomas digestivos importantes, puede resultar útil estudiar ambos problemas de forma conjunta en lugar de considerar que necesariamente se trata de procesos independientes.
Estrógenos, hígado y microbiota intestinal
Los estrógenos son metabolizados principalmente en el hígado y posteriormente algunos de sus metabolitos son eliminados a través de la bilis y el intestino.
La microbiota intestinal puede participar en este proceso.
Determinadas bacterias intestinales poseen enzimas, entre ellas la β-glucuronidasa, capaces de desconjugar metabolitos de los estrógenos que habían sido preparados para su eliminación. Esto puede facilitar su reabsorción intestinal y su retorno a la circulación.
El conjunto de microorganismos intestinales y genes microbianos relacionados con el metabolismo de los estrógenos se ha denominado estroboloma.
Por tanto, determinadas alteraciones de la microbiota podrían influir sobre el metabolismo y la circulación enterohepática de los estrógenos.
Sin embargo, cuando existen concentraciones hormonales anormales es necesario estudiar también otras posibles causas ginecológicas, endocrinas, metabólicas o hepáticas.
El receptor de serotonina 5-HT3 y el intestino
El receptor 5-HT3 de la serotonina está presente tanto en el sistema nervioso central como en el sistema nervioso periférico y, de forma especialmente relevante para la función digestiva, en diferentes componentes relacionados con el sistema nervioso entérico.
La serotonina participa en la regulación de:
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La motilidad intestinal.
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La secreción intestinal.
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La sensibilidad visceral.
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Las náuseas y el vómito.
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La transmisión de determinados estímulos dolorosos.
El receptor 5-HT3 desempeña un papel importante en algunas de estas funciones.
De hecho, existen medicamentos antagonistas del receptor 5-HT3 utilizados para determinadas indicaciones clínicas.
El alosetrón, por ejemplo, es un antagonista del receptor 5-HT3 que se ha utilizado en determinados pacientes con síndrome del intestino irritable con predominio de diarrea, aunque presenta indicaciones y restricciones específicas y no constituye un tratamiento general para cualquier tipo de colon irritable.
Sustancias naturales y receptor 5-HT3
Determinados compuestos naturales han sido estudiados experimentalmente por sus posibles efectos sobre diferentes mecanismos serotoninérgicos, incluido el receptor 5-HT3.
Jengibre
El jengibre contiene diferentes compuestos bioactivos, entre ellos 6-gingerol y 6-shogaol.
Algunos estudios experimentales han descrito efectos moduladores sobre vías relacionadas con el receptor 5-HT3.
El jengibre también ha sido estudiado por sus efectos sobre las náuseas, la motilidad gastrointestinal y diferentes mecanismos digestivos.
Sin embargo, su utilización debe adaptarse a las características y síntomas de cada paciente.
Regaliz
El regaliz contiene numerosos compuestos bioactivos, entre ellos diferentes flavonoides.
Algunos de sus componentes han mostrado experimentalmente actividad sobre diferentes mecanismos celulares y vías relacionadas con la inflamación y la neurotransmisión.
Cuando se utiliza regaliz durante periodos prolongados o en determinadas dosis, debe prestarse especial atención a su contenido en glicirricina, ya que puede producir efectos adversos como hipertensión arterial, retención de sodio, pérdida de potasio y otras alteraciones metabólicas.
Por este motivo, en determinadas preparaciones se utiliza regaliz deglicirrizado (DGL).
No obstante, estos productos no deben considerarse sustitutos del diagnóstico y tratamiento de las causas de los síntomas gastrointestinales.
Microbiota intestinal y metabolismo de los estrógenos
La microbiota intestinal participa en diferentes procesos relacionados con el metabolismo hormonal.
Algunas bacterias pueden modificar la des conjugación y posterior reabsorción de metabolitos de los estrógenos. Por ello, el equilibrio de la microbiota podría influir sobre su circulación enterohepática.
Los géneros bacterianos presentes en un microbioma saludable, incluidos diferentes Bifidobacterium, participan en numerosas funciones relacionadas con la salud intestinal.
Sin embargo, no puede afirmarse de forma general que aumentar bifidobacterias produzca directamente una mayor eliminación de estrógenos, ya que la relación entre microbiota y metabolismo estrogénico depende de un ecosistema microbiano mucho más complejo.
El objetivo debe ser favorecer una microbiota intestinal diversa y funcional, mediante una alimentación suficientemente variada y adaptada a las características de cada paciente.
¿Qué relación existe entre SIBO y las alteraciones menstruales?
La relación entre SIBO, microbiota intestinal y ciclo menstrual no puede explicarse mediante un único mecanismo.
Existe una interacción bidireccional entre:
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Las hormonas sexuales.
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La microbiota intestinal.
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El sistema serotoninérgico.
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El sistema nervioso entérico.
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La motilidad gastrointestinal.
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La sensibilidad visceral.
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El metabolismo hepático y la circulación enterohepática de los estrógenos.
Por ello, algunas mujeres pueden experimentar cambios importantes de sus síntomas gastrointestinales dependiendo de la fase del ciclo menstrual.
Cuando existe un SIBO metano o un SIBO hidrogeno o mixto o bien un SIBO sulfuro o una disbiosis intestinal previa, estas fluctuaciones fisiológicas podrían contribuir a modificar la intensidad de determinados síntomas digestivos.
Del mismo modo, las alteraciones de la microbiota pueden participar en diferentes procesos relacionados con el metabolismo de los estrógenos.
Esto no significa que el SIBO sea necesariamente la causa de una alteración menstrual, ni que una alteración hormonal sea necesariamente la causa del SIBO.
Cuando ambos problemas aparecen simultáneamente, es importante estudiar las posibles causas y establecer un tratamiento individualizado en lugar de tratar únicamente los síntomas digestivos o ginecológicos de forma aislada.


