Cuando se habla de inflamación intestinal crónica, en medicina se piensa sobre todo en la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), que engloba la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa y la colitis indeterminada. Pero muchas personas con distensión, dolor abdominal o diarrea prolongada no tienen EII, sino un trastorno funcional, una disbiosis o un sobrecrecimiento bacteriano. Distinguir unos cuadros de otros es el primer paso, y requiere valoración médica y pruebas objetivas.
En resumen
- La EII es una enfermedad inmunomediada que cursa con inflamación persistente de la mucosa digestiva; incluye Crohn, colitis ulcerosa y colitis indeterminada.
- Los síntomas más frecuentes son dolor abdominal y diarrea, a veces con moco o sangre. Sangre en heces, fiebre o pérdida de peso requieren consulta médica sin demora.
- La calprotectina fecal y la endoscopia ayudan a diferenciar la EII del colon irritable y de otras causas de síntomas digestivos.
- El tratamiento de la EII es farmacológico y lo pauta el especialista; la dieta y la suplementación individualizadas actúan como apoyo, no como sustituto.
- Ninguna dieta, incluida la baja en FODMAP, induce remisión de la EII por sí sola.
Tabla de contenidos
- Qué es la inflamación intestinal crónica
- Síntomas y señales de alarma
- Causas y factores de riesgo
- Cómo se detecta la enfermedad inflamatoria intestinal
- Inflamación intestinal, colon irritable, SIBO y disbiosis
- Qué enfermedades causan inflamación intestinal
- Tratamiento médico de la EII
- Alimentación, FODMAP y suplementos
- Nuestra perspectiva
- Si sus síntomas persisten, valoramos su caso
- Cuándo acudir al médico
- Preguntas frecuentes
- Fuentes
Qué es la inflamación intestinal crónica
La EII comprende la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa y la colitis indeterminada. Afecta principalmente al tracto gastrointestinal, aunque puede afectar también a otros órganos.
La diferencia entre las dos formas principales es anatómica e histológica:
| Característica | Enfermedad de Crohn | Colitis ulcerosa |
|---|---|---|
| Localización | Cualquier tramo del tubo digestivo | Recto y colon, de forma continua |
| Profundidad | Todas las capas de la pared intestinal | Capas superficiales (mucosa) |
| Complicaciones típicas | Abscesos, estenosis | Afectación continua de la mucosa colónica |
Esta comparación sigue lo descrito por la guía de la SEFH y por la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. Además, entre el 5 % y el 11 % de los casos de colitis no pueden clasificarse en ninguna de las dos categorías.
Inflamación orgánica e inflamación funcional
En consulta aparece a menudo una confusión de términos. Una persona con distensión abdominal, gases y sensación de intestino inflamado puede tener una inflamación demostrable de la mucosa (EII) o un cuadro sin lesión inflamatoria visible, como el síndrome de intestino irritable, la disbiosis o el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO). Son entidades distintas, con pruebas y tratamientos distintos. Por eso no conviene atribuir los síntomas a una u otra sin estudio.
Síntomas y señales de alarma
Los síntomas más comunes de la EII son el dolor abdominal y la diarrea, que puede acompañarse de moco y sangre. También pueden aparecer fiebre, falta de energía, pérdida de peso, urgencia defecatoria, tenesmo e incontinencia fecal, según las recomendaciones de SEMERGEN. Ese mismo documento recoge manifestaciones extraintestinales, como artritis, afecciones oculares y problemas hepáticos, y un mayor riesgo de cáncer de colon.
Las señales que sugieren un brote grave y requieren atención urgente son la pérdida de peso, la fiebre, el malestar general y la falta de apetito. Si presenta sangre en las heces, fiebre o pérdida de peso no explicada, acuda a su médico de atención primaria o a urgencias; no es un cuadro para manejar por cuenta propia.
¿Qué tan grave es tener el intestino inflamado?
Depende de la causa y de la extensión. La EII es una enfermedad crónica con brotes y fases de remisión, y su gravedad se valora con criterios clínicos, analíticos y endoscópicos. La desnutrición es muy prevalente, sobre todo en Crohn, porque este puede afectar a cualquier tramo del tubo digestivo, mientras que la colitis ulcerosa, restringida al colon, tiene menos efecto directo sobre la absorción. Un seguimiento regular permite detectar a tiempo deficiencias de hierro y de otros nutrientes.
Causas y factores de riesgo
La EII es multifactorial: intervienen factores genéticos, individuales y ambientales. La dieta y el tabaco parecen especialmente relevantes y pueden actuar a través de la microbiota o de la respuesta del huésped, según la guía de la SEFH. La misma guía la define como una enfermedad inmunomediada con daño mucoso por una respuesta inmunológica exacerbada, en gran parte relacionada con una disbiosis intestinal.
El Manual MSD enumera como factores de riesgo:
- Antecedentes de tabaquismo (el tabaquismo actual contribuye a la aparición o exacerbación de Crohn, pero reduce el riesgo de colitis ulcerosa).
- Uso actual de anticonceptivos orales.
- Vida urbana.
- Exposición a antibióticos en la infancia.
- Deficiencia de vitamina D.
La flora intestinal normal desencadena una reacción inmunitaria inapropiada en personas con predisposición genética. Esta relación entre microbiota e inmunidad explica por qué la salud de la microbiota es un campo de estudio activo; si quiere profundizar en esa parte, le explicamos qué es la disbiosis intestinal y sus causas.
Cómo se detecta la enfermedad inflamatoria intestinal
El diagnóstico de la EII se basa en investigaciones clínicas, bioquímicas, de heces, endoscópicas, radiológicas e histológicas, y la endoscopia es la técnica más útil, según SEMERGEN. Ese documento señala además que una duración de más de seis semanas diferencia, por lo general, la EII de una causa infecciosa.
Calprotectina fecal
La calprotectina fecal y la lactoferrina fecal son las pruebas no invasivas más sensibles para distinguir EII de no-EII, según una revisión paraguas publicada en Frontiers in Medicine. Con un punto de corte de 50 µg/g, la calprotectina es la más sensible para diferenciar EII de colon irritable. En un estudio británico, esa sensibilidad fue del 100 % con ese corte para detectar EII. Un resultado normal hace menos probable una inflamación activa, pero la interpretación corresponde siempre al médico, junto con la clínica.

Retraso diagnóstico
En España se ha descrito un retraso diagnóstico de 2 meses en la colitis ulcerosa y de 5 meses en la enfermedad de Crohn, con una media general de unos 6 meses, según SEMERGEN. Consultar pronto y aportar un relato claro (cuándo empezó, frecuencia de las deposiciones, presencia de sangre, pérdida de peso) acorta ese camino.
Inflamación intestinal, colon irritable, SIBO y disbiosis
Muchos pacientes llegan con un diagnóstico de colon irritable tras años de síntomas. Conviene que, antes de asumirlo, se haya descartado la inflamación orgánica, sobre todo si hay signos de alarma. Una vez descartada, quedan por estudiar otras causas funcionales con tratamiento específico:
- Síndrome de intestino irritable: alteración de la función intestinal sin lesión inflamatoria. Puede ampliar la información sobre las causas del colon irritable y sobre el test para el colon irritable.
- SIBO: sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, con distensión, gases y alteración del tránsito.
- Disbiosis: desequilibrio de la composición de la microbiota.
- Intolerancias alimentarias: reacciones adversas a componentes de la dieta que producen síntomas sin mecanismo inmunitario clásico.
También puede coexistir un cuadro funcional en una persona con EII en remisión. En ese caso, el seguimiento conjunto y la identificación de desencadenantes dietéticos ayudan a mejorar los síntomas persistentes.
Qué enfermedades causan inflamación intestinal
Además de Crohn y colitis ulcerosa, el médico valora siempre otras posibilidades: infecciones intestinales, colitis por fármacos, enfermedad celíaca, isquemia o alteraciones relacionadas con la microbiota. Por eso la prueba no se elige al azar: se parte de la historia clínica, la duración de los síntomas, los antecedentes familiares y los hallazgos de la exploración.
Tratamiento médico de la EII
El tratamiento de la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa es farmacológico y lo establece el gastroenterólogo. La guía GETECCU 2020 para la colitis ulcerosa, elaborada con metodología GRADE, incluye:
- Inmunomoduladores: azatioprina, mercaptopurina, tioguanina, metotrexato, ciclosporina, tacrolimus y tofacitinib.
- Fármacos biológicos y biosimilares: anti-TNF, vedolizumab y ustekinumab.
- Fármacos de administración rectal: mesalazina, tacrolimus rectal y corticoides.
No suspenda ni modifique ninguno de estos medicamentos sin indicación de su especialista. Cualquier abordaje nutricional o de suplementación debe coordinarse con el tratamiento que ya sigue.
Alimentación, FODMAP y suplementos
En fases de remisión y estabilidad se aconseja una alimentación equilibrada basada en la dieta mediterránea, evitando los alimentos procesados. En fases activas o con complicaciones digestivas se recomiendan adaptaciones individualizadas, según la SEEN. La guía ESPEN añade que no existe una «dieta EII» recomendable de forma general para promover la remisión en la fase activa.
La dieta baja en FODMAP tiene tres fases: eliminación de 4 a 6 semanas, reintroducción de 6 a 8 semanas y personalización, según una revisión de 2026. En EII en remisión puede aliviar síntomas gastrointestinales, pero no actúa sobre la inflamación, y mantenerla de forma prolongada puede asociarse a disbiosis y déficits nutricionales. Según los dietistas neerlandeses, en remisión con síntomas compatibles con colon irritable puede ayudar a identificar grupos de alimentos que provocan molestias.
Por eso la dieta se aplica con pauta y con reintroducción guiada. Si ya la probó sin mejoría o con empeoramiento, puede revisar nuestras guías sobre la dieta baja en FODMAP y sobre la dieta para el colon irritable.

Otro aspecto es el riesgo de déficits: la pérdida por diarrea, la malabsorción y la menor ingesta en enfermedad activa aumentan la probabilidad de carencias, y se recomienda controlarlas al menos una vez al año. La guía ESPEN recomienda con fuerza tratar la deficiencia de hierro, por vía parenteral si es necesario. Cualquier suplemento debe basarse en una analítica y en su situación clínica.
Nuestra perspectiva
En la consulta vemos con frecuencia a personas que llevan años con distensión, dolor y fatiga, y que han pasado por varias dietas sin una explicación clara. Nuestra experiencia es que el primer paso es siempre ordenar el diagnóstico: separar la inflamación orgánica de los cuadros funcionales y no dar nada por supuesto.
Desde la medicina funcional y de precisión trabajamos sobre lo que sí podemos evaluar y tratar: la microbiota, el sobrecrecimiento bacteriano, las intolerancias, la permeabilidad intestinal y el estado nutricional. Combinamos la práctica clínica convencional con los avances de la investigación, y personalizamos dieta y suplementación según pruebas, no según modas.
Creemos que una persona con síntomas digestivos persistentes merece una evaluación completa y un seguimiento en el tiempo, presencial u online. No prometemos resultados concretos, porque cada intestino responde de forma distinta, pero sí un método clínico riguroso y un acompañamiento cercano.
Fernando
Si sus síntomas persisten, valoramos su caso
En Umebir somos una unidad de medicina funcional especializada en salud digestiva. Evaluamos y tratamos trastornos como el SIBO, la disbiosis, las intolerancias alimentarias, la candidiasis intestinal, la permeabilidad intestinal y el colon irritable, con pruebas diagnósticas, receta digital, dieta y suplementación personalizadas. Está dirigida por el Dr. Fernando Ruger Viarengo, con más de 15 años de experiencia.

La consulta médica online cuesta 150 € y la consulta presencial, 250 €. También puede conocer nuestro tratamiento de la disbiosis intestinal o el tratamiento del SIBO. Si sospecha una enfermedad inflamatoria intestinal, su estudio y tratamiento corresponden al gastroenterólogo; nuestra valoración se centra en el componente funcional, nutricional y de la microbiota.
Cuándo acudir al médico
Según los criterios de derivación recogidos por SEFAC ante diarrea, conviene consultar si hay:
- Moco, pus o sangre en las heces.
- Fiebre superior a 38 °C o que dure más de 48 horas.
- Signos de deshidratación.
- Dolor abdominal que no cede con la deposición.
- Duración superior a 4 semanas (diarrea crónica).
- Antecedentes familiares de cáncer colorrectal, EII o enfermedad celíaca.
La misma fuente incluye la edad menor de 3 años y la mayor de 75 con otras patologías. Ante cualquiera de estos datos, acuda a su médico de atención primaria o a urgencias si hay sangrado abundante, fiebre alta o dolor intenso.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se quita la inflamación en el intestino?
Depende de la causa. En la EII, el tratamiento es farmacológico (inmunomoduladores, biológicos, fármacos rectales) y lo indica el especialista. La alimentación equilibrada y el control de déficits nutricionales son un apoyo. No existe una dieta que, por sí sola, induzca la remisión en fase activa.
¿Cómo detectar la enfermedad inflamatoria intestinal?
Se combinan historia clínica, analítica, estudio de heces con calprotectina fecal, endoscopia con biopsias y, si procede, pruebas de imagen. La endoscopia es la técnica más útil. Los síntomas que duran más de seis semanas hacen menos probable una causa infecciosa.
¿Un colon irritable puede confundirse con una EII?
Sí, porque comparten dolor, alteración del tránsito y distensión. La calprotectina fecal ayuda a diferenciarlos, y la presencia de sangre, fiebre o pérdida de peso orienta hacia una causa inflamatoria. Por eso es importante descartarla antes de asumir un trastorno funcional.
¿La dieta baja en FODMAP sirve para la inflamación intestinal?
No actúa sobre la inflamación. Puede aliviar síntomas en personas con EII en remisión con molestias de tipo colon irritable, y debe hacerse por fases, con reintroducción guiada, para evitar déficits nutricionales.
Fuentes
- Recomendaciones en el manejo de los pacientes con enfermedades inmunomediadas, SEMERGEN
- Guía de la EII, SEFH
- Documento sobre EII, SEEN 2025
- Generalidades sobre la enfermedad inflamatoria intestinal, Manual MSD
- Guía ESPEN: nutrición clínica en la EII (2017)
- ESPEN guideline on Clinical Nutrition in inflammatory bowel disease
- Diagnostic Utility of Non-invasive Tests for IBD, Frontiers in Medicine
- Faecal calprotectin for differentiating between irritable bowel syndrome and IBD
- Guía GETECCU 2020 para el tratamiento de la colitis ulcerosa
- Update on Diet and Nutritional Therapies, Digestive Diseases and Sciences
- Nutrition and Supplementation in Ulcerative Colitis, PMC
- FAQ sobre EII, dietistas neerlandeses (2024)
- Diarrea: criterios de derivación, SEFAC (2025)


